Desde hace algunos años se ha recomendado desde algunos colectivos médicos el consumo de “una copita de vino” después de las comidas.
Antes de empezar me gustaría decir que la OMS dice que el consumo seguro de alcohol es 0, y esto incluye las bebidas de baja graduación como la cerveza o el vino.
Alegando que un consumo “responsable”, como una copita de vino, es beneficioso para la salud, y más concretamente en la salud del corazón.
Pero si echamos la vista un poco hacia el pasado, estas estrategias ya lo emplearon otras empresas.
Y es que entre 1920 y 1950 aproximadamente, los médicos recomendaban el consumo de tabaco.
Es más, también lo recomendaban para mujeres embarazadas, para tratar el asma y también para los deportistas.
Esto a día de hoy (espero) que se vea como algo falso, pero no está de más recordarlo.
Y volviendo al hilo de la copita de vino, recientemente una médica me comentó que en 2019 fue a un Congreso en La Rioja.
En ese congreso hablaban de las maravillas y beneficios del vino, comentando también que era afrodisíaco y mejoraba las relaciones sexuales.
Pero no hace falta remontarse tan lejos, ya que recientemente un diario se hizo eco de una noticia que afirmaba que puede estimular el sistema inmune.
Y la inmensa mayoría de las veces que dicen todas estas cualidades del vino es por el resveratrol.
Y esto viene derivado de una circunstancia que se llamó: la paradoja francesa.
Si pones en un gráfico los casos de muerte causados por ataques del corazón y la cantidad de grasa saturada y colesterol que se consume en distintos países, pareces obtener a una línea recta.
Cuantos más alimentos derivados de animales se consuman, más aumenta la tasa de mortalidad.
La paradoja francesa se da ya que Francia no se encontraba en esta línea recta y los científicos buscaban explicar cuál era la causa de esto.
Por lo que asumieron que podría tratarse del vino tinto y alguna de sus propiedades como el resveratrol.
Marion Nestle explicó en un estudio, que los franceses comenzaron a alimentarse de manera poco saludable muy recientemente y las enfermedades crónicas tardan décadas en desarrollarse.
Es como fumar, no vas a desarrollarte inmediatamente un cáncer de pulmón.
Pero la maquinaria ya estaba en marcha y han salido más de 10000 estudios sobre el resveratrol que sorprendentemente han encontrado que “no tiene actividad humana comprobada”.
Y es que muchísimos de estos estudios se basan en estudios que se realizan en animales en los que les llegan a administrar unas cantidades desorbitadas de resveratrol.
Y de aquí haciendo cuentas los “expertos” llegan a la sugerencia de un gramo de resveratrol al día para las personas.
Entonces… ¿Cuánto vino tinto tienes que beber para obtener esa cantidad? Solo unas 5000 copas al día. (Aquí tienes el estudio en cuestión)
Por supuesto, no ayuda cuando a un investigador líder de resveratrol se le encuentra culpable de 145 cargos de fabricación y falsificación de información.
En resumen: El vino sólo es bueno, para el bolsillo del que lo vende.
Así que nada más, de verdad muchísimas gracias por escuchar el podcast y compartirlo.
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Nada más, muchas gracias por estar ahí al otro lado y nos vemos en el próximo episodio.
¡Aaadios!
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